Watchmen y el laberinto de la reinterpretación

Watchmen, imagen cortesía HBO

Watchmen causó revuelo desde su primer episodio. Los fanáticos del cómic recibían con recelo las escenas del supremacismo, y los críticos se mantenían divididos entre las licencias dramáticas que se tomaba Lindelof y la calidad visual de la serie. Sin embargo, el resto de la audiencia ha sido más amable con la deconstrucción del comic planteada en la serie. Derridá hubiese estado orgulloso de Lindelof.

La versión para la televisión de Watchmen está ubicada 30 años después de los sucesos del comic y muchos personajes han envejecido. Gracias al uso de los símbolos y los colores del vestuario, objetos e iluminación fueron introducidos Adrian Veidt (Ozymandias), Laurie Blake (Silk Spectre), Will Reeves (Hooded Justice), Cal Abar/ Jon Osterman (Dr. Manhattan) así como los nuevos Wade Tillman (Looking Glass) y Angela Bar (Sister Night), esta última es la protagonista y esposa/protectora de Dr. Manhattan, nieta de Hooded Justice. Sobre ella gira la trama de la temporada.

Pese a tratarse una historia de superhéroes (o la reformulación del término) donde existe la amenaza de la guerra nuclear, están presentes otros subtemas como el trauma, la manipulación y ambición política, la divinidad, la ciencia, el amor, la utopia, el narcisismo y la justicia. El tema principal es la nostalgia.

Watchmen es audaz por utilizar la nostalgia como el verdadero motor de la historia. Cada secuencia que se presenta al espectador es un camuflaje del tema principal y su eminente peligro: aferrarse a lo que no puede ser. Incluso la reacción de algunos fanáticos del cómic y críticos parecieran corroborar este argumento.

Watchmen, imagen cortesía HBO

La nostalgia está presente en todo momento; como por ejemplo la corrección política sobre el problema racial en Estados Unidos (con el supremacismo y las reparaciones), el mito del superhéroe y la máscara, la veneración hacia Dr Manhattan (con las cabinas para comunicarse con él o las fiestas en Vietnam), la clonación de animales y familiares, el pánico de Looking Glass por otro ataque de calamares, la medicina Nostalgia para los recuerdos, los objetos que Angela guardaba de niña en el orfanato, el mundo de Europa y la veneración de los criados, el anhelo de Veidt por la utopía…

En el séptimo episodio titulado An almost religious Awe, Lady Trieu da un discurso sobre el fracaso de la nostalgia (su medicina), pues en vez de ser usada para transformar, ha producido lo contrario: obsesión por el trauma, de ahí la incidencia en la memoria. Lindelof cuela aquí su crítica al modelo actual de la industria que se ampara en remakes y nuevas trilogías que abusa de la nostalgia de una generación para trasplantarla a otra.

Para él, vivir aferrado al pasado es un laberinto dentro del tiempo como le ocurre a Dr. Manhattan, que está en todos los momentos y en ninguno. Vivir de la nostalgia es adictiva como ocurre con los superhéroes (a través de Angela y Hooded Justice), que se refugian en la máscara como un exilio ante el dolor, la rabia, el miedo y la crueldad (esta última es la definición de Veidt). Y el trauma de la nostalgia es la pérdida: familiares (Angela, Will), identidades (Looking Glass, la madre de Lady Trieu), sueños (Veidt), liderazgos (recordemos la frase lapidaria del Senador Joe Keene Jr: “It’s extreme dificult to be a white man in America“). Y sobre esta última, Lindelof marca también su posición contra la era Trump.

Sobre la pérdida, el creador deja saber que su Watchmen no es una adaptación ni es un remake del comic o la película de Snyder; y ese es el duelo de fanáticos y críticos que han resistido al propósito de la serie.

La deshumanización de Manhattan en los comics (un deseo nihilista de la modernidad) fue corregido en la serie a través del amor. Sin embargo, una de las debilidades de Watchmen es la simplificación del amor, que deja al espectador con la sensación de que la historia fue ajustada para evitar su profundidad. El fantasma de Lost todavía atormenta a Lindelof y por eso peca al desviar la atención hacia Lady Trieu como la repentina villana con delirio de grandeza. La segunda debilidad es el final que trae como referencia a la película Inception: el espectador tomará la decisión de sí Angela tiene o no los poderes de Manhattan.

La tercera debilidad está en la diferencia de ejes temporales entre Ozymandias y el resto de los personajes. La fotografía sigue siendo lo mejor al igual que el soundtrack y las actuaciones, destacando las de Regina King y Jeremy Irons.

Teaser de Watchmen, video cortesía HBO

Es probable que algunos se sientan decepcionados y acusen a la serie de intelectual, pero estamos ante un producto con un propósito pensado y articulado que se tambalea en los instantes finales debido a la experiencia anterior de Lindelof. Quizás él mismo esté atrapado en el bucle de la nostalgia: como toda experiencia, le toca desprenderse del pasado. Recomiendo ver Watchmen, que desafía a una industria que se lucra de la nostalgia y a unos espectadores que se han habituado a vivir de ella.

Para saber más sobre la ficha técnica de Watchmen, visita IMDb.

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