Venezuela en cuarentena: la polémica

  • Venezuela en cuarentena (2020) es un documental venezolano dirigido por Sergio Monsalve.
  • Recoge el testimonio de médicos, periodistas y personalidades venezolanas como Douglas León, Arnaldo Espinoza, Víctor Amaya, Héctor Manrique, Sócrates Serrano y Jaime Bello León.
  • Se estreno recientemente vía Youtube a través de la cuenta de GloboMiami.
Venezuela en cuarentena, imagen cortesía Sergio Monsalve

Venezuela en cuarentena es una pieza audiovisual que refleja la situación de la pandemia en el país suramericano. Fue estrenada por su director de forma gratuita en septiembre a través del canal de YouTube GloboMiami. Venezuela en cuarentena atrajo la atención ante las declaraciones de Monsalve de una censura que le aplicó el Festival de Cine Venezolano, realizado en septiembre bajo la modalidad online. Esto es una hipótesis dado que los organizadores del festival niegan ese argumento. Ante la polémica, conviene analizar a Venezuela en cuarentena.

El contenido

Venezuela en cuarentena muestra la situación del confinamiento en sus primeros meses. La idea y la intención del director son buenas pero existen algunas debilidades. La principal yace en el tema, que se confunde tanto por el género de la pieza como por los sujetos que la protagonizan. Desarrollemos la idea de los protagonistas en la pieza.

Dieciséis testimonios fueron recogidos durante los dos meses de grabación desde el inicio del confinamiento en marzo de este año. Estos testimonios son de periodistas, médicos, personalidades y se apoyan con imágenes de las declaraciones gubernamentales tanto en televisión como en redes sociales. También hay imágenes de apoyo de alguna calle, farmacia, playa y parque de dos estados y la capital. Sin embargo, en Venezuela en cuarentena hay tres sujetos que toman el protagonismo: el gobierno, la pandemia y la política.

El gobierno es uno de los protagonistas, pues toma relevancia por las constantes acusaciones que se expresan en pantalla por medio de los testimonios. Al ser tantas veces mencionado, pareciera que el documental fuese a tomar su punto de vista pero luego cambia al de la pandemia, el segundo protagonista. La pandemia está como la enfermedad que viene a agravar la situación delicada que tiene la Venezuela actual.

El punto de vista de la pandemia queda limitado por la visión de algunos médicos (en esos meses poco se conocía de la enfermedad) y esta visión se mezcla con sus posturas políticas ante el Estado. Si la pandemia hubiese sido el centro de la narración, el punto de vista sería diferente y lograría mayor empatía con el espectador.

¿Cuáles podrían ser esos puntos de vista? El enfermo, los familiares, los vecinos que son pro/contra de su presencia, de las rondas en los hospitales, de cómo son llevados a un hotel por el Estado y dejados ahí a su suerte, del pasajero en vuelos humanitarios… También está el del desempleado, el comerciante, el estudiante, el educador, los policías, el médico y/o enfermera en ese tránsito de adaptarse a unas nuevas normas de bioseguridad, del psicólogo y la salud mental (pues ya se habla de la ansiedad y la depresión como las reales pandemias del siglo XXI).

Las experiencias son innumerables así como los puntos de vista. Pero la pandemia queda eclipsada por la tercera protagonista, la política. Esta es sutil al inicio pero conforme va transcurriendo, el espectador nota que el tono y la finalidad de Venezuela en cuarentena es la denuncia.

La denuncia aquí entra en juego como un mecanismo de oposición frente a las políticas del Estado. El espectador ya conoce la situación de Venezuela y también está al tanto de las circunstancias de la pandemia; por ende, reiterar la incompetencia o mala intención del gobierno puede hacer que el espectador tome distancia porque no se brinda nada novedoso. Por eso es importante el manejo del género documental.

Teaser de Venezuela en cuarentena, video cortesía del canal de YouTube de Sergio Monsalve

El género del documental

Muchos piensan que el documental no es una película sino otra cosa dentro del cine, como una especie de apéndice. Este pensamiento dista de la verdad. El documental es una película y sobre él yace el origen del cine con los hermanos Lumière. Por ende, el cine abarca dos grandes temáticas: la realidad (con los documentales) y la ficción.

En cuanto a los documentales, hay infinidades de subgéneros, presentaciones (docu-series, corto o largometraje), estilos y cualidades. Hoy en día no existe una sola forma de hacer documental, no es un género rígido sino que se hace flexible dependiendo de la visión e intención del director. Y es, quizás, el más difícil de abarcar porque exige investigación, tiempo y paciencia. Su guion está abierto y depende de la producción.

Lo que caracteriza al documental es su narración. Hay unos personajes, una (o varias) trama (s) y un descenlace. Los documentales cuentan una historia. Venezuela en cuarentena carece de historia, de una narración. Lo que hay en ella es la denuncia a través de unas entrevistas, como si fuese un noticiario. Venezuela en cuarentena se acerca más al reportaje periodístico que al documental.

Conclusión

Venezuela en cuarentena tiene un mayor y mejor cuidado en la fotografía y edición, que son sus fortalezas. Esto es un avance si se toma en cuenta la anterior pieza de Monsalve, Esto no es un apagón. Quizás la premura y la primicia por estrenar algo actual hayan pasado una mala jugada. La pandemia continúa en Venezuela y todavía se puede contar una historia sobre las personas que la enfrentan y la sobreviven.

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