Tiger King y el fenómeno kitsch

Tiger King, imagen cortesía Netflix

Tiger King es un fenómeno y la nueva caja de sorpresas de Netflix. El revuelo de opiniones, teorías y memes en las redes sociales a principios de abril fueron signos de la popularidad de este documental. Y la popularidad no es sinónimo de calidad. La lectura de Tiger King que responde a esta sentencia se hace desde su producción y desde el tema, que representan la fortaleza y la debilidad del documental.

La producción

Se destaca el estricto orden y coherencia del material conforme a la acción principal de cada episodio. Es el mérito de los editores y también de sus directores porque el ambicioso proyecto tiene material desde el 2013 hasta el 2018. Por lo que se ha visto en el streaming, el espectador puede hacerse una idea de lo variado y agotador que debió ser el proceso de producción y postproducción. La narración es entonces la primera y principal fortaleza de Tiger King, que está anclado en su edición.

Tiger King no es el primer documental sobre Joe Exotic. Antes de él, se estrenaron The Exotic King (2014), The Life Exotic: Or the Incredible True Story of Joe Schreibvogel (2016) y por lo que se observó en el documental de Netflix, estaba en marcha un tercero a cargo de Rick Kirkham.

Hay que rastrear el pasado de los directores y comprender el motivo para realizar este proyecto. Rebecca Chaiklin tiene en su haber varios documentales de diversos géneros. Another World mezcla el ecológico y el político, y Lockdown, USA (2006), netamente político. Por su parte, Eric Goode estuvo al frente de Racing extinction (2015) un documental de corte ecológico.

El interés por emprender Tiger King se debe a la fascinación de Goode por la idea de tener como mascotas a animales exóticos. Los primeros minutos del episodio Not your average Joe confirman esta premisa pero conforme avanza el tiempo, se aleja de ella para centrarse en la figura de Joe Exotic.

Tiger King, imagen cortesía Netflix

Por tanto, definir al documental como ecológico y true crime (por exponer el cómo Joe llegó a la cárcel) es incorrecto. Tiger King mezcla el género de retrato porque expone la vida de Joe Exotic durante un periodo de tiempo (2013-2018); y entretenimiento, pues ofrece la perspectiva un tanto espectacular y sensacionalista de este personaje.

Cabe destacar que si se toma en cuenta el trabajo de los directores, la astucia de ambos fue haber observado con detenimiento el perfil de su protagonista y sacarle provecho a los diversos acontecimientos que ocurría. Es astuto porque es una oportunidad de negocio y reconocimiento si ambos se apoyaban en hacer un buen trabajo de edición. Por esta razón, la astucia es la segunda fortaleza de Tiger King.

El tema

Tiger King es difícil describirlo porque ocurre lo inimaginable: hay tigres, negocios y maltrato animal; la homosexualidad, heterosexualidad y poligamia; el uso indiscriminado de armas, la presencia de freaks, la música country y Walmart; el zoológico privado, las rivalidades, enemistades y amistades por conveniencia; los defensores de animales y conspiraciones de asesinatos; el casino, la muerte, las candidaturas a la presidencia y gobernaciones; las demandas, estafas y ancianos en bancarrota; los tatuajes, el FBI y mucho estampado animal.

Cuando el espectador piensa que se agotó la trama, continúan apareciendo más tópicos. Todo esto puede englobarse en los siguientes subtemas más destacados: el ego, la corrupción, la codicia, la fascinación kitsch del sueño americano, el poder, el amor, misoginia, el placer, la violencia, la fama, la obsesión, el resentimiento, la astucia y la protección animal (tratada de manera superficial).

Tiger King, imagen cortesía Netflix

El documental está diseñado para que el espectador confronte, opine y emita un juicio sobre lo que ve. Tiene ante sí lo ordinario y extraordinario, el escándalo y el entretenimiento. Participa de él no solo al visualizarlo sino al comentarlo. Tiger King es una metáfora de la huída del hombre de sí mismo: aquí desaparece su humanidad para configurarse en otra cosa.

El tema de Tiger King es el narcisimo, no solo a través de la figura de Joe Exotic sino de sus potenciales aliados y rivales. Joe Exotic fue devorado por Tiger King, su alter ego. Consumido por la necesidad de reconocimiento que pueda darle el medio, el reality y el documental, la fama y el ego desmedido frente a Carole Baskin; estuvo dispuesto a aniquilar a toda crítica. Es lo que llama el filósofo Desiato la ontología cyborg.

El hombre es la incógnita de sí mismo, es una configuración que se desconfigura para reconfigurarse. El problema es que en tal ir y venir pueda no reconocerse, extraviarse definitivamente, apabullarse él mismo con tanta pregunta y tanta respuesta: ser solo espacio cyber.

Desiato, M. Hombre, sujeto y realidad en la era de la digitalización (Abril-junio de 2010) , en Comunicaciónpáginas 4-9, Equipo de Comunicación, Centro Gumilla, Caracas, Venezuela.

Teresa Aguilar llama a esto el tecnocuerpo, pues la trascendencia viene dada por la tecnología y el estatus e identidad que se construye a partir de ella. El documental solo elevó este narcisismo que yacía en el personaje. Recordemos la música country, el canal por internet y su postulación a las elecciones. Este tecnocuerpo también está presente en Jeff Lowe, Doc Antle y Carole Baskin.

Tiger King, imagen cortesía Netflix

La profundidad de esta reflexión aparece solo si el espectador supera el oportunismo y las contradicciones presentes en el documental. En cuanto al oportunismo, este yace en las riñas y el chisme explotado en Tiger King. No hay un criterio investigativo serio por detrás del negocio de los animales exóticos. Tiger King es el patio de resentimientos entre los actores que velan más por su reputación que por los animales.

Las contradicciones no solo yacen en los personajes sino en los directores del documental. Como ya se mencionó anteriormente, Goober tenía la intención de indagar sobre la fascinación por convertir en mascotas a los animales exóticos. Solo la reflexión por la protección animal aparece como una mención en el primer y séptimo episodios. Los tigres son solo decoraciones en las siete horas de documental pues Goode (quien funge también como entrevistador) no cuestiona a Exotic sobre sus métodos, cuidados y delitos contra los animales.

Quizás se piense que el cuestionar al entrevistado modificaría su conducta y que lo importante era preservar la autenticidad de Joe Exotic. Pero la realidad es que no se cuestionó por astucia ante las posibilidades económicas del proyecto. Tiger King no es ecológico, ni una denuncia al maltrato o protección animal. Es solo una vitrina para presentar la sobreexplotación del negocio de los animales exóticos (en las que se vieron salpicados políticos y celebridades). No hay una investigación ni datos serios sobre este punto.

Trailer de Tiger King. Video cortesía Netflix

Conclusión

Según las revistas especializadas, Tiger King ha tenido 64 millones de visitas. Netflix jamás revela esta información pero el fenómeno en sí es patente. No solo es el ruido en las redes sociales sino las apuestas a un spin-off sobre el paradero del exesposo de Carole Baskin, además de la miniserie de Ryan Murphy sobre Joe Exotic para Netflix. De alguna manera, todos quieren sacar provecho porque también alimentan sus narcisismos.

En Tiger King hay mucha acción, subtemas, chismes, escándalo y horas de buena edición. Hay mucha cantidad pero poca calidad. No hay un mensaje ni contenido que se pueda aprovechar de un documental. La tristeza que puede sentir el espectador es de impotencia ante las verdaderas víctimas del narcisismo. Tiger King es solo espectáculo y nada más.

Para conocer más sobre la ficha técnica de Tiger King, haz clic en IMDb.

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