Roma exhibe los complejos de Cuaron (3)

  • Roma (2018) es dirigida por Alfonso Cuarón.
  • Se llevó varios Óscar este año por mejor director y mejor película extranjera.
  • Fue estrenada en el Venice International Film Festival.
  • La película fue financiada y exhibida por Netflix.
Roma, imagen cortesía Netflix

Hemos revisado con Roma, dos pilares que sostienen y también ponen en evidencia al director: Netflix y la fotografía. Ahora toca el turno del guion, el más sutil de los tres.

Tercer complejo: guion

El guion es biográfico, o así ha declarado Cuarón, quien se basa en vivencias de su infancia para relatar la historia de Cleo, una mujer indígena y la criada de una familia de clase alta en México en los años setenta. El tema, según el propio director, es el amor. Por tanto, el título de la película es un palíndromo de segundo orden: Roma-amoR, que evoca también al barrio del mismo nombre en Ciudad de México. Para él, la película es una manifestación del amor que siente por su nana, por su madre, por su país. Pero el guion, si lo desmenuzamos, dice otra cosa.

Hay dos mujeres indígenas al servicio de la familia. Una de ellas, Cleo, tiene (además) la responsabilidad de atender a los niños. Cuarón nos muestra que la familia busca que Cleo se sienta parte de ella, sea a ver televisión, un viaje o ayudarla en su embarazo. Tanto el padre de la familia como el novio de Cleo desaparecen y ahora las mujeres/madres deben hacerse cargo del hogar en medio de la matanza de Corpus Christi.

Roma, imagen cortesía Netflix

Pero hay algunas deficiencias en el perfil del personaje principal porque por momentos es Cleo, por el otro la madre. No hay definición del propósito de vida ni las emociones de ambas ante giros inesperados de la trama. Hay máscaras en el trato entre patrona y criada, quizás muy endulzada debido al elemento biográfico del director. Desnudar tu propia intimidad e infancia, poner al descubierto a tus padres, es muy difícil. Optar por bandos cuando rondas los cincuenta años, es abrir otra vez la cicatriz. Y la dificultad también reside en que Cuarón es el guionista, director, director de “fotografía” y parte del equipo de la producción ejecutiva. Por tanto, el guion pone al descubierto la capacidad controladora del director por mantener una imagen frente a un tema delicado. Hay mucha sutileza con el tema del divorcio, que no es el principal pero yace en un segundo plano, expuesto para el ojo atento.

Dentro del guion, hay hechos innecesarios y rebuscados como el caso del exnovio de Cleo, uno de los asesinos de la matanza de Corpus Christi. Innecesario porque tocar el tema de México en los setenta ya es complicado si no ubicas al espectador ni le das detalles de las causas de esa situación, más allá del entrenamiento. Ese hecho solo fue agregado como pretexto para provocar el parto de Cleo, pues quedó en evidencia que no hubo alteración de la dinámica familiar.

Escena del robo en Roma, cortesía del canal de Youtube Zenflar.

El final (tan aclamado por los fanáticos y la prensa) encierra la clave para comprender cuál es el verdadero tema de la película que, por no tenerlo claro, se pierde en escenas vagas y metalenguaje fotográfico. Cleo no salva a los niños de su patrona porque los ama sino porque teme al abandono. Ese es el verdadero tema de Roma: el abandono.  La madre y Cleo lidian con el abandono del padre, abandono del novio, abandono del deseo de la maternidad y abandono al bienestar económico. Cleo teme perder la única familia que le da el sustento.  

Te invito a ver la película para que puedas indagar también cómo estos tres pilares pueden ayudarte, como espectador, a formar tu propio criterio lejos del fanatismo.

Para revisar el primer complejo, haz clic aquí: Netflix.

Para revisar el segundo complejo, haz clic aquí: fotografía.

Para revisar la ficha técnica de la película, haz clic en IMDb.

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