Roma exhibe los complejos de Cuarón (1)

Roma (2018) se llevó varios premios de Los Oscar este año, incluyendo el de mejor director y mejor película extranjera. Es dirigida por Alfonso Cuarón y estrenada en el Venice International Film Festival.

  • Roma (2018) es dirigida por Alfonso Cuarón.
  • Se llevó varios Óscar este año por mejor director y mejor película extranjera.
  • Fue estrenada en el Venice International Film Festival.
  • La película fue financiada y exhibida por Netflix.
Roma, imagen cortesía Netflix

Aplausos, halagos y una legión de fanáticos. Una vez pasada la temporada de premios, es necesario comprender el fenómeno Roma  desde los tres pilares que la sostienen: Netflix, la fotografía y el guion.  Pero estos pilares son también los complejos del director. En esta primera parte, nos dedicamos a indagar sobre Netflix.

Primer complejo: Netflix

Netflix forma parte de la producción de Roma cuando Cuarón gastó el presupuesto durante los primeros días de filmación. Las exigencias de locación, equipo técnico y elenco que hablara español, guion que cambiaba conforme las filmaciones, y unas cualidades de equipo de cámara, sobrepasó todo dinero proyectado. El acuerdo con Netflix alcanzado por Cuaron fue diferente al que tuvieron los hermanos Coen. Netflix permitió que fuese estrenada en varias salas de cine para luego entrar a su plataforma streaming, definitivamente, el 14 de diciembre.

Netflix no puso dinero para el estreno de las salas, el lobby estuvo a cargo de Cuaron. ¿Qué quería Cuarón? Premios. ¿Netflix quería premios? No, Netflix usó Roma para obtener notoriedad. Están construyendo un estudio en España, se han propuesto no solo ser productores de películas sino creadores. Por tanto, tener una película abanderada de una nominación a los premios más prestigiosos de Estados Unidos, era la meta idealizada. Meta que se duplicaba si le sumas Cuaron, hombre aceptado en la industria. Por tanto, Netflix aseguraba su inversión y popularidad ante la amenaza de los estudios tradicionales de llegar a la plataforma streaming (Warner ya está dando esos pasos).

Los fanáticos y la prensa latinoamericana se dieron golpes de pecho y montaron el argumento de que La Academia era Anti-Netflix por negarle el premio a mejor película. Ese argumento es inválido porque si la Academia estuviese en contra de Netflix, no hubiesen nominado ni Roma ni The Ballad of Buster Scruggs. Sin tomar partido de ambos lados, cada uno tiene razón en unos puntos que defienden. La Academia protege un modo de hacer negocio que sostiene millones de personas. No estoy hablando solo de directores o productores, menciono a gerentes de sala de cine y los encargados de distribución. La presión de La Academia está en sus condiciones para ser candidata: estreno en una sala de cine. Y aquí, más que el dólar de la taquilla, se discute qué es cine. Es una discusión que también se da en los festivales europeos. La polémica con Spielberg (2019) es la misma que tuvo Almodóvar con Cannes (2017).  

Roma, imagen cortesía Netflix

Pero hay otro lado de la historia, la de los directores independientes y su defensa a Netflix. Los directores hacen películas para ser vista, para tener audiencia. Las trabas que existen para exhibir en una sala de cine son inmensas y muchas veces se ven amarrados a contratos que les impiden moverse de país hasta pasados los tres meses reglamentarios, aún cuando se exhiba solo una semana (por ejemplo). Cuaron lo tuvo más fácil, su trayectoria le abrió las puertas a varias salas. Los directores independientes no tienen esa suerte.

Por ende, estos directores ven con agrado la iniciativa Netflix, que permite una mayor cantidad de audiencia sin tantos protocolos. A eso se le suma una realidad que casi nadie menciona. Las salas de cine están en las ciudades. En los centros urbanos y en locaciones muy específicas. La periferia no cuenta con acceso inmediato y esas personas, si quieren ver algún film, tienen que recorrer hasta una hora de viaje. Netflix también facilita la vida a los espectadores, las películas están accesibles a cualquier hora y desde la comodidad del hogar. Es menester (y urgente) llegar a un acuerdo entre ambas partes. Porque lo que sí deja evidencia es que cuantos más canales streaming existan, más segmentada estará la audiencia. Y esto es perjudicial para todos: usuarios, plataformas y estudios.

Trailer de Roma, cortesía Netflix

Para leer sobre el segundo pilar, haz clic aquí: fotografía.

Para leer sobre el tercer pilar, haz clic aquí: guion.

Para revisar la ficha técnica de la película, haz clic en IMDb.

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