Ozark y la tercera mejor temporada de la serie

Ozark, imagen cortesía Netflix

Ozark contaba con algunas desventajas: la demora de dos años de la producción, la debilidad de la segunda temporada, y el mito de Netflix sobre la cancelación de sus series a la tercera. Pero también cuenta con su mayor ventaja: es la serie dramática más premiada del streaming. La tercera temporada de Ozark es la mejor y la más sólida de la serie hasta ahora.

Ozark mantiene las fortalezas de las anteriores temporadas: la fotografía, el diseño gráfico, el soundtrack, las actuaciones y la dirección (Jason Bateman, Cherien Dabis, Amanda Marsalis, Benjamin Semanoff y Alik Sakharov). También ha corregido la falla de la segunda temporada al concentrarse en pocos subtemas y darle prioridad al tema.

El negocio y sus rivalidades, la corrupción, el dinero, el poder, el engaño, la relación de los hijos con los padres, la relación entre hermanos, la credibilidad, la reputación, el control, la ambición, la conspiración, la bipolaridad, la competencia y la lealtad son algunos de los subtemas tratados. El cartel, el lavado de dinero, las drogas, el casino, el FBI son acciones que tejen esos subtemas. Al organizar las acciones en función de los subtemas, el tema del matrimonio de los Bryde brilla.

Mediante la composición de la fotografía y los diez episodios de la temporada, el espectador es testigo de la crisis de la pareja gracias al negocio con el cartel. Marty siente que las acciones de Wendy con el casino han puesto en peligro a la familia, mientras que Wendy ve en el cartel la seguridad que necesitan para lograr la estabilidad económica e incluso física.

Ozark, imagen cortesía Netflix

Ambos quieren sacar provecho de su terapeuta para tener la razon. Marty sabotea los intentos de Wendy; y Wendy busca alianzas con la abogada Helen Pierce y así controlar su influencia. El espectador está ante una lucha de egos: hay desconfianza del uno en el otro.

Sin embargo, en el transcurso de la historia se descubren los motivos de las intransigencias de ambos personajes (a través de sus pasados). Marty quiere ganar, sea en dinero o en su reputación porque así se siente seguro. Wendy lo quiere todo; su ambición la lleva a querer el control.

La llegada del hermano de Wendy, Ben Davis, quien sufre de bipolaridad, modificará la dinámica del matrimonio. La inestabilidad de Ben ante Helen, la relación sentimental de este con Ruth y la verdad del cartel, lo convierte en una amenaza.

La decisión de Wendy de matar a su hermano será el motivo de unión de la pareja. Marty comprende el sacrtificio de Wendy y el intento (en vano) por protegerlo. Wendy comprende por qué Marty buscaba pasar desapercibido ante las autoridades. Se instaura la confianza. Al final de la temporada, son un equipo y enfrentan el desafío más grande: su cercanía con Omar Navarro, jefe del cartel.

Trailer de la tercera temporada de Ozark. Video cortesía Netflix

Los creadores de Ozark incorporan al espectador dentro de la familia y así desarrolla una empatía con los personajes. El espectador, entonces, desea que salgan con vida y que estén a salvo. Sin embargo, a la vez, le otorgan la perspectiva moral de que los Bryde son los villanos de Ozark. Una encrucijada perfecta que mantiene al espectador atento ante una cuarta temporada que aun no tiene año de estreno.

Para saber más sobre la ficha técnica de Ozark, haz clic en IMDb.

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