Remakes: el caso de Mulan

Mulan, imagen cortesía de Walt Disney Studios

Salvador Dalí expresó la siguiente frase: “Que hablen mal o bien, lo importante es que hablen de mí”. Tal parece que Disney sigue al pie de la letra las palabras de Dalí con respecto a sus remakes, pues hasta ahora el que ha consechado halagos ha sido The Jungle Book. Mulan, por el contrario, ha recibido malas palabras; pero también sobre ella existen aspectos del negocio de Disney que merecen ser mencionados. Mulan es una metáfora de la turbulencia que caracteriza al 2020.

La polémica de la fantasía y el tema

Cuando Disney anunció el remake de Mulan, aclaró que eliminaría cualquier sombra de fantasía de la versión animada. Esto querría decir que el musical, el dragón Mushu, el grillo, los ascestros fantasmas serían omitidos para dar a la película un tono más realista. Aunque el público recibió con tristeza la partida de Mushu (personaje clave gracias a la voz de Eddie Murphy), se mantenía expectante sobre la oportunidad de ver la historia más cercana a la visión original de la leyenda de Huan Mulan.

¿Qué sucedió con el producto final? Se mantiene el live-action pero existen elementos fantásticos. Por ejemplo: el Chi (de tradición china), una fuerza vital que posee Mulan y algunos guerreros; la bruja Xianniang, que puede transformarse en un halcón; el fénix, de estatua a ave. La fantasía es una contradicción si se buscaba la representación de la realidad. Estos elementos producen ruído para el espectador, porque incorporan otras contradicciones a la historia que construyeron los guionistas.

La segunda contradicción y que representa una debilidad es la consecuencia de la incursión del Chi. En la tradición china de Huan Mulan (y que permanece en la versión animada), una sencilla mujer entra al ejército en lugar de su padre enfermo. La estructura machista y exigente del ejército son un peligro para ella pero lucha con sus fuerzas para conseguir el nivel necesario y a la vez, ocultar su identidad.

El esfuerzo, el tema de la historia original, va de la mano al de la mujer, el honor, la guerra, la familia, la amistad, la política y el amor. Mulan es reconocida como guerrera por su esfuerzo, lo que demostraba que no había diferencia de género ante una determinada tarea. Algunos de estos subtemas se mantienen en el remake de Mulan.

Mulan, imagen cortesía de Walt Disney Studios

Este mensaje poderoso del esfuerzo es borrado al incorporar el Chi, que pasa a ser un subtema. Por tanto, en Mulan 2020 el tema cambia. Ya no importa el esfuerzo sino tener un elemento que te hace único. La unicidad es el tema de esta versión.

Hay dos lecturas de la unicidad en la película:

  • Desde la individualidad: ser valiosa por sí misma pues cuando Mulan se deshace de la armadura de su padre en batalla, decide aceptarse completamente y mostrar eso al mundo sin conformarse por lo que el mundo quiere de ella.
  • Desde lo extraordinario: solo si se posee habilidades especiales, el sujeto podrá resaltar, una especie de the chosen one. Ejemplo: el talento guerrero de Mulan, que es innato.

Esta diferencia de lecturas dentro del tema es una debilidad. La segunda lectura es la que predomina en la mayor parte de la película. Mulan tiene un poder único y lo oculta hasta que decide mostrarlo. La desventaja de este punto es que no existe una evolución para el personaje ni un aprendizaje, la han construído desde el hacer (el combate) y no desde el ser (quién es y los frutos de sus elecciones).

Esto es una falla narrativa que trae como consecuencia la carencia de información y que el espectador intenta completarla basándose en su conocimiento sobre el referente animado. Un ejemplo es la secuencia de la decisión de Mulan de sustituir a su padre, que se muestra dos escenas (Mulan con la espada y luego con el uniforme). El intermedio, que es el impetud emocional de esu decisión, está muy bien representado en la versión de 1998 (el rezo a los ancestros, la mirada en el filo de la espada, se corta el cabello, etc).

Como rasgos positivos en el guion están el arreglo del romance, que se deja implícito pero no conclusivo entre Mulan y Chen Honghui (un recruta); la relación con el Comandante Tung como un mentor, el villano Bori Khan que tiene una historia más allá de derrotar al Emperador: vengar la muerte de su padre.

Mulan, imagen cortesía de Disney Walt Studios

El lenguaje cinematográfico

La dirección de arte no se ajusta a la época, al menos si el espectador es riguroso en esto. Tanto el arte como la fotografía buscan que el espectador se maraville con el mito de Mulan. A grandes rasgos, hay buenos planos y las secuencias de las batallas son aspectos más relevantes de la película.

Como elemento dinámico en las batallas, la directora ha incorporado la cámara vertical, para dar dinamismo al espectador. Sin embargo, la coreografía, los movimientos de cámara y los planos imitan las películas chinas del género wuxia como Hero, Crouching Tiger, Hiden Dragon y House of Flying Daggers. Esto es una debilidad porque Mulan no tiene identidad propia en su lenguaje cinematográfico.

Además, la artificialidad de los efectos visuales en algunas secuencias (la infancia de Mulan) decepciona al espectador, si se toma en cuenta el presupuesto invertido por Disney. La actuación sobresaliente va para los actores de personajes secundarios como Donnie Yen y Jet Li, mientras que la falta de emoción de la actriz Yifei Liu como Mulan, hace que el espectador no se conecte con el personaje.

Vínculo con China

Es innegable que Disney deseaba conquistar el mercado chino pues la historia de Mulan es oriunda de ese país. Para ello no bastaba con la historia, también se suma el lenguaje cinematográfico de la película, la incorporación de los elementos fantásticos del chi, un reparto reconocido en China, y la filmación en 8 regiones de la provincia de Xinjiang. Esto no pasaría de ser una anécdota sin que hubiese un detalle: en esas regiones existe documentación suficiente que sustenta el abuso a los derechos humanos.

Esta fue la primera polémica que rodeó a Mulan. Luego vendría las declaraciones de Yifei Liu sobre las protestas de Hong Kong, que desagradó a los medios norteamericanos y a la opinión pública. Disney buscó minimizarlas con un trailer de la película pre-pandemia.

Mulan, imagen cortesía de Walt Disney Studios

El cine es un negocio y no solo arte, por ende, no hay error en esta proyección. Quizás al coqueteo le faltó el riesgo del idioma pero también es comprensible que Disney desee mantenerse en su zona de confort: el inglés es más fácil para comercializar.

Disney+ y el cine

Las expectativas de Mulan estaban centradas en los estrenos en las salas de cine para recuperar los 200 millones de dólares invertidos. Lo que jamás previno Disney (ni el resto del mundo) fue la llegada de la pandemia. A los cierres de los parques de atracciones, se le sumó la decisión de retrasar de marzo a julio y (finalmente) para septiembre el estreno de la película.

La pandemia trajo un nuevo desafío de negocio a la industria cinematográfica: pocos estrenos, pocas ofertas de las distribuidoras, pocas salas de cine abiertos, poco público y eso sí, mucha demanda de contenido por la vía streaming.

La bioseguridad es la prioridad del espectador. Y como el target de la película apunta a un público infantil-familiar, Disney recurrió a su canal streaming, Disney+ como alternativa para el estreno de Mulan (salvo en China, que sí hubo estreno en las salas de cine).

Mulan, imagen cortesía de Walt Disney Studios

Aquí surge la controversia: el espectador y público en general no comprendían la extrañas decisiones de los ejecutivos, ni estos entendían el alcance de su streaming hasta este momento. De ahí el extraño marketing alrededor de Mulan: pagar $21,99 por ver la película en Premium, servicio adicional al pago de la suscripción del streaming.

Las quejas abundaron; y los argumentos giraban entre el costo elevado y el recargo injusto debido al derecho del contenido por el pago de la suscripción. Los cálculos, según Disney, giraban no en un sujeto sino en los miembros de una familia: 21,99 dólares era más económico (y en la comodidad del hogar) que boletos de cine para cuatro miembros de un grupo.

Mientras algunos medios reportan una recaudación floja, otros indican el aumento hasta un 60% de la suscripción a la plataforma. Para calmar el aluvión de críticas, el servicio streaming dispondrá de Mulan gratuito dentro de Disney+ a partir de diciembre.

Aunque la experiencia de lanzamiento resultara polémica, Disney no fue la primera en hacerlo. Antes de Mulan, Disney había probado con la incorporación de Halminton a su catálogo y se reportó un aumento de 78% de la solicitud de la suscripción. Y antes de Disney, Universal Studios dispuso su película Trolls World Tour a 20 dólares para ser visto en línea.

Así, en medio del ensayo y del error, Disney encontró en su plataforma un importante modo de distribución de películas que no se lo había propuesto. Originalmente, Disney+ serviría para el contenido de series y películas ya estrenadas previamente en salas.

Trailer de Mulan. Video cortesía de Walt Disney Studios

Mulan no es la mejor película de Niki Caro. Tampoco es un buen remake. Es una película entretenida para el espectador que solo busca pasar el tiempo. Pero para aquel que desea una película con significado y emoción, ésta no es la mejor elección.

Para saber más sobre la ficha técnica de Mulan, haz clic en IMDb

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