La madurez como cierre de The End Of The F***ing World

The end of the f***ing world, imagen cortesía Netflix

La primera temporada de The end of the f***ing world fue impactante. Su ritmo de narración frenético, compasivo y por ratos incómodo (además del humor sádico); muestra las percepciones de dos adolescentes a tiempo que se ven acorralados por la impulsividad de sus acciones. Esta temporada adapta fielmente al comic, cuyo final abierto es también una sentencia. El sonido del disparo hacia James que corre por la playa es la antelación de su muerte. Sin embargo, Netflix quería explorar las posibilidades dada la popularidad de la serie; de ahí el encargo y estreno de la segunda temporada.

¿Era necesaria una segunda temporada? No, no lo era pero ya tenemos el producto final. La segunda también es la última temporada con la cual el creador pretende cerrar la historia de James y Alyssa. Por tanto, no es una adaptación sino material original. Conserva el humor, la fotografía, actuaciones, soundtrack y el tema; sin embargo, la acción no es la correcta.

El tema sigue siendo el dolor producto de las situaciones de su infancia (suicidio de la madre en el caso de James, abandono del padre y acoso del padrasto en el caso de Alyssa). En la adolescencia, ambos buscaban drenar sus emociones ante un mundo que no los comprende. La segunda temporada explora la madurez a raíz del dolor. Ambos enfrentan las consecuencias y asumen las responsabilidades de sus acciones para sí mismos y (en el caso de Alyssa), se verá obligada a asumir lo que genera su conducta sobre los demás.

The end of the f***ing world, imagen cortesía Netflix

Se siguen explorando los subtemas del acoso, la relación familiar, el valor del trabajo, la muerte y también la psicópatía a través de un nuevo personaje que es introducido para hilar tanto la primera como la segunda temporada: Bonnie. Y aquí comienza la falla de la segunda temporada de The end of the f***ing world. Bonnie es usada para unir a James y Alyssa, a tiempo de enseñar acerca de la resilencia ante el dolor y qué es el amor obsesivo. Si se elimina a Bonnie, la serie funcionaría mejor dado que el dolor es de James y Alyssa; y su relación romántica es la acción que los une. De ellos trata la historia. Bonnie distrae y la mayor parte del tiempo desespera al espectador porque este solo quiere centrarse en los personajes que conoce.

Trailer de la segunda temporada de The end of the f***ing world. Video cortesía Netflix

La serie pierde con la segunda temporada parte de su originalidad y esencia que caracterizó a la primera. Madurez no es sinónimo de perder la identidad. Lo que cautivó a la audiencia es la irreverencia de los personajes ante un mundo que exige continuamente ser otra cosa. Quizás la lección aquí no es solo crecer con el dolor, sino asumir como creador y productor una postura clara sobre una historia: a veces sobran las segundas temporadas. Este es el caso de The end of the f***ing world.

Para conocer la ficha técnica de The end of the f***ing world, haz clic en IMDb

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