El juego moral de La casa de papel

  • La casa de papel (2017) es creada por Álex Pina.
  • Es producida por Atresmedia y Vancouver Media para la plataforma Netflix.
  • Es la serie de habla no inglesa más exitosa de la cadena streaming.
La casa de papel, imagen cortesía Netflix

Cuando anunciaron la renovación de temporada de La casa de papel, muchos se preguntaron de qué manera podría continuar una historia que estaba cerrada. La posibilidad del fracaso era eminente (como sucedió con Prison Break); si los personajes lograron robar la fábrica de la moneda española , ¿qué otra cosa pueden hacer? La respuesta yace, justamente, en el objeto del deseo de la serie: el dinero. La casa de papel se convirtió en la vaca sagrada de las series europeas de Netflix, abriéndole las puertas a un nuevo negocio: convertirse en productora de contenido (de ahí el motivo de la nueva sede en Madrid). Por tanto, Netflix quiere más dinero y para ello debía continuar con el mismo seriado que lo hizo popular. Esta tercera temporada podemos dividirla en  fortalezas y debilidades.

Fortalezas

  • No solo los ladrones tienen millones de euros, también los productores. La inversión es material: desde la fotografía pasando por las locaciones, equipos de grabación y talento contratado. No se escatimaron esfuerzos en presentar mayor calidad visual para sorprender al espectador. La casa de papel es espectáculo y eso debe venderse a través de los ojos.
  • El regreso de Berlin bajo el recurso del flashback, pues el carisma del actor Pedro Alonso le dio ritmo a muchas escenas de las temporadas anteriores.
  • La casa de papel es entretenimiento y no puede abandonar lo que la ha hecho popular. Así que el guion continua con el juego del robo y la persecución policía-ladrón gracias al ritmo de los planos y el montaje.
  • Las actuaciones, destacando en la tercera temporada el actor Jaime Meréndez Lorente (Denver), Alba Flores (Nairobi), Najwa Nimri (Alicia Sierra) y Rodrigo de la Serna (Palermo).
  • El Product placement, una estrategia publicitaria para promocionar productos dentro del programa. Puede verse como debilidad, pero también como fortaleza. Al fin y al cabo, ayuda con los costos de producción y Estrella Galicia saca provecho de la audiencia de La casa de papel.
La casa de papel, imagen cortesía Netflix

Debilidades

  • El tema principal de la casa de papel no es el robo, esa es la acción. El tema es la venganza. El Profesor (y Berlin también, ambos son hermanos) quieren venganse del sistema que les ha quitado lo más valioso para ellos: su padre, quien fue ladrón y posteriormente capturado. El Profesor planea un asalto a la Fábrica de la Moneda y robar al mismo Estado que le quitó a su padre, eso sí, porque según él es pacifista y no quiere lastimar a nadie (pero mantiene rehenes). En estas contradicciones morales, hay varios subtemas que fueron explorados en la primera y segunda temporada como el romance, el aborto, el adulterio, la incompetencia policial y las relaciones laborales. En la tercera temporada, los subtemas aumentan pero no así el tratamiento de los mismos, que han quedado en mera superficialidad. Pareciera que el propósito de añadidos fuese la popularidad en la opinión pública española (y que ayudaría al enganche con el espectador): el feminismo, el machismo, la tortura, la homosexualidad, la paternidad, la tecnología y la corrupción estatal. Pero todo esto son solo máscaras, como las de Dali, que el creador utiliza para esconder otro aún más perturbador y que fue incorporado en esta temporada. Los ladrones son venerados por buena parte de la población (no hay indicios de esto, solo lo presentan en forma de protestas) y aprovechan la fuerza de los medios para atraer la atención. Estos nuevos ladrones se hacen llamar los nuevos Robin Hood (porque soltaron 140 mil euros en Madrid) y luchan contra la tortura del Estado. El motivo principal del asalto es recuperar a Rio pero también están sacando el oro del Banco de España. Resulta preocupante la manera cómo exaltan el planteamiento altruista de los ladrones (luchamos “por el pueblo”) siendo los protagonistas y villanos de la trama. Aunque se agradece que el guion presente el lado humano de cada uno, lo cierto es que el creador coloca a los ladrones en una suerte de nuevos indignados (Movimiento 15-M), con un sentido de justicia tan alto como para luchar contra la tortura estatal a través del robo. Un retorcido Robin Hood, puesto que los pobres -a la final- son ellos y la población, simples instrumentos.
  • Paralelamente al tema, está el estereotipo de la autoridad por medio del cuerpo policial y militar, que es torpe y fácil de derrotar. Son puestos como los villanos a quienes el público debe odiar porque, además, están torturando a un ladrón que imprimió y robó dinero sin respaldo. Y como el estereotipo de la autoridad raya en el engaño, la personifica una mujer fumadora embarazada (la nueva inspectora, Alicia Sierra), para que el público pueda sentir antipatía por ella. De antemano el creador está predisponiendo al espectador. En pro del espectáculo, se sacrifica la moral.
  • La exageración de personajes a través de diálogos que eclipsan la escena y la narrativa. (Tokio, Rio y Arturito, por ejemplo).
  • Deus ex machina por medio de El Profesor. Este recurso ya fue utilizado en las temporadas anteriores, y ahora resulta repetitiva, predecible y ficticia. Si El Profesor tiene calculado cada resolución del problema, es preciso dar los indicios al espectador para que sepa cuál plan hay que ejecutarse y no esperar a que llegue la situación para que, por medio de un flashback, anunciar la solución. Repetir la fórmula ya no sorprende sino más bien genera apatía y se pierde el suspenso. El golpe de gracia, quizás, lo salva la nueva inspectora que va ahora por delante de la banda.
  • Ha sido un error garrafal anunciar que Lisboa está viva. Podían dejar en suspenso esta posibilidad para la cuarta temporada.
Trailer de la tercera temporada de La casa de papel. Video cortesía del canal de Youtube Netflix Latinoamerica

La casa de papel es la serie española más famosa de Netflix pero su idea no es original, ya se ha explorado en el cine a través del robo como The Italian job (1969 y la versión del 2003), Dog day afternoon (1975), Inside man (2006), The bank job (2008) y The town (2010). Toca esperar por la cuarta y última temporada para saber si La casa de papel puede salir de sus propios prejuicios y copias de sus propias referencias cinematográficas.

Para saber más sobre la ficha técnica, dar clic en IMDb.

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