La casa de papel 4 es una telenovela

La casa de papel, imagen cortesía Netflix

En esta época de pandemia y de cuarentenas, la cuarta temporada de La casa de papel logró su cometido: aumentar su raiting. Esto ha impulsado a Netflix no solo aprobar una quinta y sexta temporada; sino sumar la nueva serie de Alex Pina (White Lines) a su parrilla de programación.

Pese a contar con un buen reparto y suficiente presupuesto, la cuarta temporada de La casa de Papel es la más débil (hasta ahora). Lo que debió ser un cierre a la historia presentada en la tercera temporada, se extiende innecesariamente. La casa de papel peca de excesos: dramatismo, romance, villanos y subtemas. Es sosa en cuanto a diálogos y evolución de personajes. Y sobre todo es complaciente con el público y con la ambición del creador.

Los subtemas son tan extensos y convenientes con la opinión pública como en las anteriores temporadas. Estos son el despecho, la amistad, el sentido de la justicia, el amor, el abuso sexual, la homosexualidad, la incompetencia policial y las relaciones laborales, el chantaje, el machismo y el feminismo. Se sigue explorando la tortura a través del trauma, el estereotipo de la poca inteligencia de la autoridad, y la transexualidad con el nuevo personaje Julia/Manila (que es un guiño del creador al progresismo, muy acorde con el tema de la serie).

El tema de La casa de papel sigue siendo la venganza a través de la acción del robo; una venganza que apunta al anticapitalismo y al antisistema. Esta vez, como ingrediente para oponer la ommipotencia de los asantantes, incorporan un nuevo villano: César Gandía, miembro de la seguridad del banco.

Gandía es reducido a un estereotipo de Rambo cuyas escenas están sobredimensionadas para el espectáculo. Los romances, rompimientos y celos (Denver-Rio-Estocolmo-Tokio y Helsinski-Nairobi-Bogotá-Palermo-Berlín) llegó a reducir el perfil de los personajes al de una telenovela con una narración eterna. Revivir a Nairobi en el primer episodio para matarla en el sexto así como incluir un abuso sexual de Arturo hacia una rehén, es un claro insulto al espectador por apelar a la emoción.

En la búsqueda por complacer al público al traer de vuelta a Berlín en la tercera temporada, en la cuarta resulta irrelevante. No hay una finalidad para los flashbacks más que causar un efecto nostálgico. Y se mantiene, claro está, el elemento deus ex machina.

Trailer de la cuarta temporada de La casa de papel. Video cortesía Netflix

Los números hablan y van acorde con la ambición del creador, esto es, mantener a La casa de papel como la serie de habla no inglesa más importante de Netflix. Sin embargo, la serie es hoy un cascarón vacío. Solo resulta entretenida si el espectador no está dispuesto a pensar en el contenido, que repite la ambivalencia moral de la tercera temporada. La cuarta temporada es un relleno de acciones repetitivas. Y hay que mentalizarse que la quinta temporada será similar.

Para conocer más sobre la ficha técnica de La casa de papel, haz clic en IMDb.

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