Miniseries: el caso de I May Destroy You

I May Destroy You, imagen cortesía HBO

I May Destroy You es provocadora, retadora, políticamente incorrecta y descarada. Semejantes adjetivos pueden incomodar o despetar la curiosidad de la miniserie más innovadora de HBO y BBC. El crédito recae en Michaela Coel y los roles multifacéticos que adopta delante y detrás de las cámaras.

I May Destroy You es provocadora por las escenas que pueden ser sensibles y perturbadoras. Esto se debe a los subtemas y al tema que confrontan al espectador con su empatía y sus prejuicios.

Los subtemas son variados: las drogas, la homosexualidad y heterosexualidad, la raza, el medio laboral, la intolerancia, la amistad, el romance, la traición, las redes sociales y los influencers, la irresponsabilidad, el egoismo, la autoridad y la policía, la paternidad, la maternidad, la confianza, la violencia, la vida sexual, el abuso y la superación. El tema es el consentimiento. I May Destroy You es aún más específico con el tema. No solo es el consentimiento sino su omisión.

La trama se centra en Arabella, escritora que suele consumir drogas cuando se divierte. Ella se encuentra con un amigo y él coloca una droga a la bebida de Arabella sin su consentimiento. Ella pierde la conciencia de sí y solo al día siguiente, después de indagar qué ha ocurrido, se da cuenta que fue violada. Pero ella no lo recuerda. La miniserie es una reconstrucción de este evento traumático y el proceso de sanación.

I May Destroy You, imagen cortesía HBO

I May Destroy You es retadora porque el guion traspasa las fronteras (consideradas tabú) sobre el consentimiento sexual. La miniserie detalla los casos de la protagonista (Arabella) y dos personajes secundarios cercanos a ella: Terry y Kwame.

El caso de Arabella y el consentimiento no solo involucra los hechos de su primera violación. Ella también sufrirá con una de sus parejas: Zain se quita el condón durante el sexo sin notificarlo. Incluso el consentimiento toca el medio laboral cuando sus agentes y la editora la presionan por un manuscrito ante el abismo psicológico en el que se encuentra.

En cuanto a Terry, ella no solo sufre los límites del consentimiento ante los temas de su raza (el cabello), sino que ha sido manipulada por dos hombres para un trio sexual. Por su parte, Kwame (que es gay) sufre también una violación al ser forzado a tener sexo aun cuando se negara, y es también victimario ante el sexo heterosexual.

El guion se atreve a mostrar dos caras distintas de las víctimas del abuso sexual. Arabella contó lo sucedido y pasó este tránsito con sus amigos, Kwame reservó su sufrimiento y estuvo solo; las autoridades fueron gentiles con Arabella, mientras que con Kwame hubo mucha incomodidad e incomprensión.

I May Destroy You, imagen cortesía HBO

I May Destroy You es políticamente incorrecta pues no censura ni sus imágenes ni su mensaje. Muestra abiertamente dos conflictos: el primero, el abuso sexual y las dificultades con la autoridad y el ámbito judicial; segundo, la raza, tan discutido en los últimos meses. Así, el #MeToo y el #BlackLivesMatter conviven en una miniserie que expone sus intenciones sin hipocresia.

I May Destroy You es descarada porque su transmisión también es una ironía al negocio idealizado con Netflix y una omisión al consentimiento (y derecho del otro). En boca de Coel, Netflix llegó a ofrecer 1 millón de dólares por su idea pero sin retener los derechos creativos de la miniserie. Cuando Coel le preguntó el motivo, Netflix respondió que estos derechos “no son la gran cosa”. Ella decidió rechazar la oferta y mudarse con la BBC y HBO.

Aunque este patrón de negocios no es nuevo, la renuncia de los créditos supone también renunciar a las regalías del éxito de la serie. I May Destroy You pone en el tapete este asunto y expone (de nuevo) las razones y la política de Netflix de no renovar a una cuarta temporada a la mayoría de sus contenidos originales: el contrato forzaría a la cadena a pagar dichas regalías. Esto puede cambiar ante la nueva ley que prepara la Unión Europea sobre los derechos de autor en el mercado digital.

Netflix deberá a pagar royalties al equipo creativo de los originales producidos dentro del territorio cuando un programa alcance los 10 millones de cuentas que hayan reproducido el 90% de una serie.

Elena Neira(26-07-2020) “El desconocido precio de crear una serie original para Netflix”. Publicado en Business Insider.
Trailer de I May Destroy You. Video cortesía HBO

I May Destroy You es un producto y proyecto que cuenta con muchas fortalezas: su guion, actuaciones, fotografía, soundtrack, humor y el montaje. Sería ingenuo pensar que Michaela Coel no tiene unas intenciones políticas con la miniserie. Pero el espectador, a estas alturas y ante los retos de estos tiempos, puede mirarla más allá de las intenciones de Coel: es una miniserie catártica de la superación del estigma de la víctima.

Para conocer más sobre la ficha técnica de I May Destroy You, haz clic en IMDb

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