Game of thrones: lo peor de la octava y última temporada

Game of thrones, imagen cortesía HBO

La audiencia llevaba siete temporadas escuchando la frase Winter is coming. Jamás se imaginaron que la llegada del invierno simbolizó la destrucción del legado de Game of thrones con la octava y última temporada. El producto final ha dejado un rastro de decepción y frustración que conviene segmentar para una mayor comprensión. ¿Cuáles fueron los errores?

  • El guion.
  • Manipulación de la narrativa.
  • Expectativas y presiones.
  • El desarrollo de los personajes.
  • Reciclaje de recursos visuales.

El guion

Akira Kurosawa, director japonés, expresaba lo siguiente: “Con un buen guion, un buen director puede producir una obra maestra. Con el mismo guion, un director mediocre puede producir una película pasable. Pero con un guion malo ni siquiera un buen director puede hacer una buena película”.

Game of thrones se cuenta de manera fraccionada (por temporadas) pero es una misma historia con dos ejes: el trono y el invierno. A lo largo de siete temporadas han presentado que los dos ejes no van aislados uno de otro, que los dos se entrelazan y son a la vez salvación y amenaza para la humanidad. El trono simboliza el poder y el invierno, con los Caminantes Blancos, la extinción. Vivos y muertos, si queremos verlo en un punto de vista maniqueo. Pero la segunda es mayor y más fuerte que la primera porque supone el aniquilamiento del primero. Si ocurre la extinción de los vivos, no hay trono ni poder posible. Así que los vivos, en sus diferencias, se unen para superar esta amenaza. Daenerys y Jon, por ejemplo, son imagen de esta analogía. Daenerys simboliza el fuego, la vida; Jon, el hielo, la muerte (recuerda que lo revivieron). La unión de ambos hace posible la lucha contra el verdadero enemigo: la amenaza del cambio climático que representan los Caminantes Blancos. La humanidad versus la incertidumbre. Las diferentes casas y su potencial unión haría posible también la lucha contra este enemigo. Pero resulta que en la octava temporada no plantea la unión de estos dos ejes sino que los separa por bloques. Los primeros 3 episodios al invierno, los últimos 3 al trono. Al invertir el orden, anularon todo el argumento de las anteriores temporadas. Hicieron posible que la peor amenaza del vivo fuese el propio vivo (que no es del todo errado, pero contradice tu propia narrativa). Aquí el primer error de los guionistas: no comprender la historia que narran.

Sin embargo, ni siquiera se hizo posible que esta incoherencia al menos fuese lógica. La escritura fue floja, aparatosa y completamente desinteresada de la evolución de los personajes. Los diálogos estuvieron alejados de cualquier profundidad política o filosófica. El apuro por terminar la serie significó también el exterminio de la historia pues al acelerar la trama sin un tratamiento adecuado de elipsis sino solo por omisiones, dejaron una frustración en la audiencia por saber cómo ocurrió tal suceso. La historia no es solo dragones y zombies, sino el sentido escatológico de la vida humana como sociedad. De ahí el entramado político, algo importante en la convivencia. Lo que una vez supuso una atracción (recordemos los diálogos entre Tywin y Jaime, Robert y Cersei, Varys y Tyrion, Daenerys y Jorah en las primeras cuatro temporadas), ahora es apenas un intercambio de palabras muchas veces repetitivas. La omisión de escenas como la reacción de Arya y Sansa ante el parentesco de Jon, que no fueron mostrados en pantalla, supone un ejemplo de la incapacidad de Benioff y Weiss para enfrentar este tipo de drama.

Game of thrones, imagen cortesía HBO

Manipulación de la narrativa

La frustración del público es comprensible. Ha invertido cerca de 10 años en seguir esta historia con detenimiento. Si no proporcionas información previa, en pantalla, sobre por qué sucedió tal evento o cuál es el motivo por el que tal personaje reacciona de una manera, generará incoherencia a la trama. A esta información, en el mundo cinematográfico, se le denomina indicio.

Los eventos durante la octava temporada carecieron de indicios previamente planificados y que correspondieran con la historia. Como a los creadores se les ocurrió generar nuevos giros, lo que hicieron fue manipular a conveniencia los diálogos de las anteriores temporadas para justificar su nueva narrativa. Es el segundo peor error que puede hacer un guionista porque es un claro insulto a la audiencia, a aquella que durante mucho tiempo ha seguido la historia.

Veamos los ejemplos de la manipulación en los ejes: el invierno y el trono. En el invierno, durante 7 temporadas, hemos visto a Jon Snow entrar en contacto con los Caminantes Blancos, luchar contra los generales de The Night King y tener un primer encuentro cara a cara con él en Hardhome (la famosa escena de reanimación de cuerpos). Si a eso se le suma las profecías del elegido (recordar a Melisandre) y la trama de los padres de Jon, se nos han dado indicios de que hará frente no solo la amenaza mediante la unión de la humanidad, sino combatir cuerpo a cuerpo con The Night King.

Benioff y Weiss, en el micro después del tercer episodio titulado Inside the episode, declararon que a ellos no les parecía “correcto que Jon enfrentara a The Night King” y en su lugar, eligieron a Arya. No fue algo previamente establecido antes de la primera temporada sino una nueva trama que ellos querían crear. Así que para la octava temporada, usaron diálogos de escenas pasadas para justificar esta decisión. “Cerrarás ojos marrones, verdes, azules” fue la frase para forzar al público a hacer tal analogía, cuando dicha frase establecía el camino de Arya para ser una asesina de su lista de venganza. Al apartarla de su perfil, propósito y desarrollo como personaje, quedó anulada. Además, el que Arya saltara de la nada es otro garrafal error, pues no presentaron al espectador indicios sobre cómo ella salió del castillo: si usó una máscara de un muerto, trepó por los árboles, túnel subterráneo… algo que la hiciera salir del punto A al punto B.

Benioff y Weiss querían un efecto sorpresa, subvertir las expectativas. Pero estas omisiones (punto A al punto B más el nuevo giro de Arya) produjeron un efecto anticlimático en el episodio que dejó un muy mal sabor de boca. Ya no estábamos ante Game of thrones, estuvimos contemplando la versión fanfiction de Benioff y Weiss. La gran enseñanza sobre el correcto manejo del suspenso la da Hitchcock en sus películas: “Imagínese a un hombre sentado en el sofá favorito de su casa. Debajo tiene una bomba a punto de estallar. Él lo ignora, pero el público lo sabe. Esto es el suspenso”.

Inside the episode Game of thrones episodio 3, cortesía del canal de Youtube Game of thrones.

El segundo ejemplo tiene que ver con el eje del trono, encarnado por Daenerys Targaryen. Si hay varios personajes que fueron anulados o reducidos en sus roles en la octava temporada, Daenerys fue masacrada delante de toda la audiencia. Daenerys llega a Westeros con un propósito pero ella lo aparta para luchar en favor de los vivos. Por tanto, que sacrificara su ejército, dragones e incluso su propia meta por el bien de otros habla de su personalidad y temperamento. Es un indicio que va acorde a lo establecido en las anteriores temporadas. Ella sufre una emboscada en camino a Dragonstone y los propios creadores, en el Inside the episode del cuarto y quinto episodio, indican que a ella “se le olvidó la flota de Euron Greyjoy” (El personaje no olvida, son los guionistas los que omiten).

En esa emboscada capturan a Missandei (sin mostrarlo en pantalla) y luego fue ejecutada por Cersei. Hasta el quinto episodio, las conversaciones entre Tyrion y Varys eran sobre su estado mental (no sabemos por qué pues hasta ese momento, Daenerys ha escuchado y ejecutado los planes fracasados de esos hombres) y culpan de antemano los genes Targaryen. Esto es un indicio fabricado para el nuevo giro. En el montaje antes del quinto episodio, se nos muestran unas escenas introductorias que sirven también para presagiar lo que ocurrirá, pero estas han sido manipuladas para predisponer a la audiencia a una conclusión que los mismos creadores quieren dirigir. No hay ninguna información hasta la octava temporada (y hasta el penúltimo episodio) que explique que Daenerys está loca y es Hittler. Las frases exclamadas por el personaje en esas escenas corresponden a un momento particular de la trama donde fue amenazado su hijo no nacido, se sentía vulnerable tanto ella como su khalasar y buscaba apoyo leal. Masacrar a un personaje de esa manera solo porque los creadores querían terminar la serie, genera la mayor decepción posible de cara al resto de la historia.


Inside the episode Game of thrones episodio 4, cortesía del canal de Youtube Game of thrones.

Expectativas y presiones

Game of thrones se ha caracterizado por sorprender a la audiencia. Una buena parte del público no se esperaba que Ned Stark muriera ni tampoco que ocurriera la Boda Roja. Subvertir expectativas ha sido una característica de la serie pero esos dos hechos, al menos, estaban justificados. Ned Stark pecó de ingenuo al confiar en gente que no conocía, en un ambiente donde abiertamente había corrupción y enfrentó a Los Lannister con un secreto que merecía más discreción porque él estaba fuera de su territorio. Robb Stark muere porque traicionó la palabra dada a los Frey al casarse con Talisa, su madre libera a Jaime Lannister, envía a Theon Greyjoy a las islas de Hierro y termina traicionado, ejecuta a Lord Karstark y pierde todo este ejército, y decide volver con los Frey sabiendo de su ofensa. Es decir, conforme pasaban los episodios, ambos personajes cometían una serie de errores y dichos errores eran indicios aunque la audiencia no lo viera así.

Sin embargo, el que Arya Stark matara a The Night King y que Daenerys se volviera Hittler de un momento a otro (por solo mencionar dos ejemplos), no es subvertir las expectativas sino claras torpezas de guion que contradicen la historia. Subvertir expectativas solo por hacerlas puede exponerte como un mal guionista y este es el tercer error. Comprendo la presión que tenían los creadores sobre sí mismos. Mantener por tanto tiempo la serie con un alto nivel de rating, genera un estándar de elevar la calidad de la historia, y más si constantemente te comparan con el escritor George R.R. Martin. Pero distanciarte de la trama original y crear material propio fue decisión de ambos creadores. Crear no es lo mismo que adaptar, ambos tienen fórmulas diferentes de abordaje de la escritura de guion. Y ambos requieren profundos conocimientos sobre quiénes son y hacia dónde quieren ir los personajes. Ha quedado claro que improvisar genera consecuencias negativas en tu negocio. La calificación de los episodios en portales como IMDb y Rotten Tomatoes son muestras de esta premisa.

El desarrollo de los personajes

Si hay algo que hay que agradecer de todos los errores, es que han enseñado al público sobre qué es un perfil, deseo o motivación, y el desarrollo o arco de un personaje. Sin proponérselo, han educado a un público que ahora está más atento y exige calidad antes que espectáculo. Lamentablemente, la prioridad fue siempre lo segundo. Veamos los ejemplos de la interrupción del desarrollo o arco de algunos personajes, el cuarto error de los guionistas.

Jaime Lannister tuvo el mejor avance y el peor retroceso. De ser el patán que arroja niños, pasó al hombre que sacrificó su honor para salvar millones de civiles a través de la humillación. Su relación tóxica con Cersei le impedía hacer lo correcto y finalmente la abandona en la séptima temporada. Después de un vaivén, logra cumplir con su palabra y pelea por los vivos. Pero lo que ha dañado a Jaime en su redención fue el fanfiction de su relación sexual con Brienne. Entre ellos dos siempre hubo respeto e idealismo, ambos admiraban lo que el otro tenía: honor. Debió quedarse ahí. Pero al consumar físicamente esa relación para luego dejarla por Cersei, convierte a Jaime en el peor de los patanes; y destruye el personaje de Brienne al convertirla de la mujer fuerte, valiente y honorable a la doncella que suplica por un hombre. Jaime regresa no para matar a Cersei sino porque la ama. Qué predecible y aquí no subvirtieron las expectativas.

Arya Stark encarna los efectos de las guerras en los niños. Ejemplos tenemos de sobra, no solo en las guerras en el continente africano, el Estado Islámico sino en las guerrillas latinoamericanas como las FARC. Estos niños, expuestos a altos niveles de violencia, terminan por hacer mímesis. Pierden su identidad completamente a favor de otra, condicionada por el entorno. Pero a Arya, en vez de seguir su ruta trazada, regresa a ser una Stark por un deseo de unión familiar y luego es la versión femenina de Cristóbal Colón. Todo ello sin cumplir con su propósito.

Pobre, Jon Snow. De ser el bastardo pasó a ser el Rey del Norte, el hijo y heredero legal al trono, un Targaryen, a traicionar su amor, cometer regicidio y volver a ser un marginado exiliado en el muro. El motivo por el cual fue revivido por el Señor de la Luz, sin ninguna modificación de su personalidad, fue para quedar como un extra en las restantes temporadas. Aniquilado en su propósito que era la lucha contra The Night King, pasó a ser manipulado por su entorno (hermanas, Tyrion e incluso Daenerys). Pobre Jon, sin pena y sin gloria. El último Targaryen condenado a la extinción.

Cersei, de ser la villana que más ha sobrevivido en todos estos años, la mujer que expresa crueldad, que sabe jugar al juego de tronos, la mujer que definió tautológicamente al poder, que tenía todos los indicios sobre sí de ser la Mad Queen, pasa a ser un extra más. Pagaron a Lena Headey un millón de dólares por episodio para tenerla unos minutos frente a una ventana o tomando vino. Desperdicio de dinero y talento.

Daenerys ahora tiene otra personalidad. Hay un mensaje preocupante detrás de este nuevo arco: la locura es propia de mujeres que no pueden manejar sus emociones. En el caso de este personaje, la muerte de su dragón, Missandei y que no la quieran en el norte (la única región que francamente son racistas). En la primera temporada, Daenerys perdió a su marido, su hijo, parte de su khalasar, su hermano y estaba en medio de un desierto. Si comparo las dos temporadas, en ambas ha perdido pero en la primera supo reponerse. En la última, quisieron demostrar que las mujeres que no saben lidiar con emociones, terminan histéricas. Esto no es nuevo. Hace unos años, en el tennis, una controversia rodeó a Serena Williams cuando reclamó una advertencia del juez y este, al sancionarla, ella le gritó, lo que ocasionó que perdiera el partido. Su reacción, claro está, fue de molestia pero fue acusada de mal temperamento, mal manejo de la inteligencia emocional y en muchos diarios la calificaron de “loca” por gritar. Roger Federer, en esa semana, producto del mal juego, tiró la raqueta y lanzó una pelota a un fanático en la grada; sin llevar sanciones ni insultos, solo fue calificado de un hombre frustrado por los acontecimientos. Esta diferencia de calificativos vuelve a repetirse como estereotipo. Acá, Daenerys está loca y automáticamente descalificada para gobernar porque (al parecer) las emociones son contraproducentes en las mujeres. Antes del ataque a King’s Landing se dejó por sentado este argumento y solo usaron visualmente la trama del genocidio como un mecanismo para acelerar y acabar la serie.

Game of thrones, imagen cortesía HBO

Tyrion Lannister: del hombre astuto e inteligente en política en King’s Landing pasó a ser un ignorante. Desde que se unió a Daenerys, no tiene un solo plan que funcione. Es, de hecho, la mano del rey más ineficiente. Su propósito fue completamente borrado.

Bran Stark: ¿cuál es su propósito como el cuervo de tres ojos? De ser el más poderoso, hasta la sexta temporada, pasó a ser el elemento decorativo de las escenas… incluso con ese final. No se proporcionó a la audiencia su punto de vista, visiones y sentimientos una vez que encarna esta nueva identidad. Todas sus líneas pueden resumirse en “No soy Bran”. Siendo el némesis de The Night King, ¿qué hizo? Nada. Faltó demostrar su poder ante este ser, al fin y al cabo, los dos provienen de sus interacciones con Los Niños del Bosque. Un maniquí tenía el mismo efecto que el personaje, así como lo plantearon en el guion.

Y para resumir: Melisandre solo sabe hacer hogueras, Sansa es Littlefinger 2.0; el propósito de Brienne of Tarth pasó de ser la primera Caballero de los Siete Reinos (la mejor escena del segundo episodio) a simplemente ser usada para redimir a Jaime en el libro, Varys como el mal chismoso del vecindario, Yara, invisible. Me atrevo a decir que el único que tuvo un buen cierre fue Theon, aun con lo apresurado que fue su trama esta temporada.

Reciclaje de recursos visuales

Los creadores advirtieron que querían hacer un homenaje a la primera temporada, por lo que el primer episodio contiene muchos paralelismos con el primero de la primera temporada. Y eso está bien. Pero repetir diálogos y escenas claves de las temporadas anteriores es signo de pereza. El recurso de The Night King de levantar a los cuerpos sin siquiera dar una pelea con Jon Snow fue aburrido, porque no hay ninguna sorpresa (el espectador lo vio en Hardhome). ¿Para qué contratar al mejor espadachín de Gran Bretaña en este rol si no van a usar sus habilidades? Melisandre es una sacerdotisa del Señor de la Luz, la más anciana y (en teoría) con más poder, pero al parecer este se limita a encender hogueras… Fue decepcionante. Que Sam tenga que ser rescatado continuamente en la batalla, es predecible. Qué cansativo fue ver el acoso de Sansa a Daenerys. Qué terrible fue ver a Daenerys insegura sin conversarlo con alguien.

Miguel Sapochnic es el mejor director que tuvo Game of thrones y su habilidad son las batallas. Sin embargo, él recicla planos, composición y movimientos. Resultó por momentos innecesarios. La falla de la oscuridad en el tercer episodio, aunque no con tal intención, fue también un error tecnológico al no advertir que no toda la audiencia posee las pantallas UltraHD, capacitadas para este tipo de fotografía. Las referencias a otros episodios son válidos, pero no hay que abusar de este recurso que fue el quinto error.

Daenerys, en la quinta temporada dijo que rompería la rueda. Benioff y Weiss hablaron a través de ella: rompieron la rueda de la narrativa.

Próximamente: reflexión sobre el tema.

Para conocer la ficha técnica, haz clic en IMDb.

Para conocer la reflexión de la primera temporada, haz clic en primera temporada Game of thrones.

Para conocer la reflexión de la segunda temporada, haz clic en segunda temporada Game of thrones.

Para conocer la reflexión de la tercera temporada, haz clic en tercera temporada Game of thrones.

Para conocer la reflexión de la cuarta temporada, en torno al rey como autoridad, haz clic en cuarta temporada 1 Game of thrones.

Para conocer la reflexión de la cuarta temporada, en torno a la figura del padre, haz clic en cuarta temporada 2 Game of thrones.

Para conocer la reflexión de la cuarta temporada, en torno a la traición, haz clic en cuarta temporada 3 Game of thrones.

Para conocer la reflexión de la quinta temporada desde las decisiones, haz clic en quinta temporada 1 Game of thrones.

Para conocer la reflexión de la quinta temporada en lo referente a astucia, haz clic en quinta temporada 2 Game of thrones.

Para conocer la reflexión de la sexta temporada en lo referente a la religión, haz clic en sexta temporada 1 Game of thrones.

Para conocer la reflexión de la sexta temporada desde la historia, haz clic en sexta temporada 2 Game of thrones.

Para conocer la reflexión de la séptima temporada, haz clic en séptima temporada Game of thrones.

Para conocer la reflexión sobre lo mejor de la octava temporada, haz clic en octava temporada 1 Game of thrones.

Para conocer la reflexión sobre el tema de la octava temporada, haz clic en octava temporada 3 Game of thrones.

Para conocer la reflexión de la octava temporada desde el episodio final, haz clic en octava temporada 4 Game of thrones.

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