Dark cierra con éxito su último ciclo

Dark, imagen cortesía Netflix

Dark cierra su trayectoria en la pantalla de manera sorprendente. De ser una serie desconocida en su primera temporada, pasó a ser la más popular gracias a los comentarios en las redes sociales sobre su narrativa. El laberinto de las familias entrelazadas, saltos del tiempo, apocalipsis, plantas nucleares, multiversos y un pueblo alemán donde siempre llueve, cautivó al espectador que no se intimidó por su complejidad.

La tercera y última temporada de Dark, en principio, luce rebuscada. La opción del multiverso puede verse como una debilidad debido a la trama que maneja la serie. Además, si se toman en cuenta las referencias, puede resultar contraproducente. En la mente del espectador, el multiverso ha sido explorado tanto en las películas de Marvel como en las series Fringe y el episodio final de Mr. Robot. El multiverso (o esta posibilidad) no solo es una acción, es un subtema puesto que la serie la usa para explicar y entrelazar subtemas y concluir la tercera temporada.

Pero hay otros subtemas: el romance, la relación entre hermanos/padres/vecinos/amantes, la enfermedad, la amistad, la traición, la obsesión, la corrupción, la venganza, el matrimonio y el divorcio, el ecológico, la energía nuclear así como el deseo, el libre albedrío y la existencia. Se incorporan los de origen religioso con Adán y Eva como los primeros seres humanos en sus respectivos mundos y que buscan guiar y definir el destino. Sigue presente también el determinismo con la exploración causa-efecto de las situaciones. Este, además, ha sido abordado en las series Devs y Westworld.

Entonces, el alboroto y el repentino interés por Dark no se debe a estos puntos. En este sentido, no hay originalidad. Este fenómeno del interés puede explicarse no solo por el desafío que tiene el espectador de recrear el árbol genealógico del pueblo de Widen; sino el tema principal que es la culpa. El duelo y el remordimiento que siente H. G. Tannhaus ante la pérdida de su hijo-nuera-nieta, lo lleva a crear una máquina del tiempo que da origen al mundo de Adán (Jonas) y el de Eva (Martha), quienes luchan entre ellos por destruir y mantener los acontecimientos de su existencia.

La vergüenza por el pasado alemán y sus heridas se mantiene, tal y como está presente en la primera y segunda temporadas. La compleja narrativa es pues la gran fortaleza de la serie: el guion es minucioso y no se agota en brindar detalles para que el espectador pueda unir este rompecabezas.

Sin embargo, en este supuesto de ensamblar todas las piezas de la narrativa, la tercera temporada luce un tanto apresurada al resolver rápidamente el origen de los mundos y el descubrimiento del mismo. Hubo pocos indicios sobre Tannhaus así como la investigación de Claudia. Quizás se debe a que los creadores quisieron mantener el romance como el hilo conductor de las temporadas. Esto es una debilidad ya que estos dos personajes (Tannhaus y Claudia) son claves para resolver y cerrar la historia.

Trailer de la tercera temporada de Dark. Video cortesía Netflix

Vale también resaltar como fortalezas la producción, la fotografía y las actuaciones. Dark, pese a sus debilidades, ha sabido cerrar con éxito su historia sin decepcionar al espectador y sin dejar cabos sueltos. Esta es la moraleja de una serie sin grandes pretenciones y presupuestos, frente a dos totems del pasado de la televisión cuyos finales resultaron ser amargos para el espectador (Game of thrones y Lost).

Para saber más sobre la ficha técnica de Dark, haz clic en IMDb.

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