Allen v Farrow frente a la cultura de la celebridad

Allen v Farrow, imagen cortesía HBO

Mucho se dice de Allen v Farrow desde su primer episodio. La polarización de opiniones de la prensa y de los espectadores por las redes sociales, sea a favor de Allen o de Farrow, evidencian el difícil tema que aborda el documental de cuatro episodios. Sus directores han trabajado anteriormente con documentales que denuncian el abuso sexual, Tal es el caso de The Hunting Ground de parte de Kirby Dick. La línea editorial de Allen v Farrow ha sido blanco de críticas y halagos; por ello, conviene reflexionar.

El tema

La primera crítica fue emitida por Woody Allen y su esposa, Soon-Yi. El escándalo de los años noventa, entre el director de cine y su expareja Mia Farrow por la acusación del abuso cometido contra la hija Dylan Farrow, es la historia de Allen v Farrow y también el monstruo que persigue al director. El tema, por tanto, es de denuncia, a saber, la impunidad ante el crimen de abuso sexual.

Pero esto no es tan simple. Allen v Farrow está construída con un punto de vista (Farrow). El apellido puede despertar en el espectador cierto sesgo, porque cae en la polarización de la expareja Mia Farrow, centrando en el reiterado argumento de la venganza para este tipo de acusaciones. Pero realmente habla sobre Dylan, la víctima. Aunque su historia inicia con sus padres adoptivos: el romance, la ruptura, el abuso, el juicio y su situación actual.

Muy relacionado con el tema están la credibilidad y la defensa. Y es importante porque Allen v Farrow hace hincapié que Mia Farrow creyó en las palabras de Dylan cuando, a sus 7 años, dijo que Allen la tocó en sus partes íntimas. Si bien ha habido ccríticas sobre la sobreexplotación de Mia Farrow con sus videos caseros, también estos son evidencia de cuánto Dylan podía hablar. En la sociedad actual, donde la madre no cree en las palabras de los hijos abusados, la actitud de Mia de defender y apoyar a su hija hasta el día de hoy, es digno de reflexión para el espectador. Este punto es mostrado en el documental y es el primer halago.

A medida que transcurre el documental, se muestra que la credibilidad de Dylan fue puesta a prueba por un sistema social que afincó su trauma. Por ende, la denuncia que presenta Allen v Farrow no es solo contra Allen (por los hechos, por su influencia, su fama, las personalidades que lo defendieron, las personas a cargo de sus relaciones públicas), sino con todos los involucrados y la propia sociedad de los años 90 y la del siglo XXI, que desmeritan las palabras de la víctima. La denuncia es también una crítica social y apunta también a la élite de Hollywood. Esto es el segundo halago.

Allen v Farrow, imagen cortesía HBO

Los subtemas

Hay varios subtemas en Allen v Farrow, que se van desglosando conforme transcurren los episodios. El primero es la carrera de Allen, la admiración tanto por el talento como por el prestigio que genera su personalidad. Esto es clave para entender cómo se teje, según los directores, todo el discurso publicitario de Allen hacia el caso de Dylan. Y es curioso que, sobre este aspecto, los directores buscaron críticas de cine: mujeres con esta especialidad que opinaron sobre el aspecto profesional de Allen. De esta manera, da a entender al espectador que no es una cuestión de polarización de género ni de prejuicios (mujeres solo apoyan a mujeres y son extremistas con la cancelación cultural).

El segundo subtema está unido al primero: ¿se puede separar al hombre (el artista) de su obra? A medida que transcurren los episodios, intervienen también analistas de cine y periodistas para desglosar algunos trabajos de Allen, en especial sus películas más famosas (como por ejemplo, Manhattan). Ellos exponen el patrón del director por mujeres jóvenes, aun cuando él se presente como un hombre neurótico y raro, que las mujeres le suplican estar con él. Sobre esto, va la línea editorial de los directores y que apuntan al tema de la denuncia.

El tercer subtema es el romance y el cuarto la familia. También se incluye el compromiso y la ausencia de responsabilidad. La opinión de Allen está a través de su audiolibro. Usar el audiolibro de Allen demuestra la astucia de los directores por mantener su versión de los hechos, aun con la negativa de Allen a participar (que esto trajo infinidades de comentarios) así como una evidencia (más) de la línea editorial. Esto es una crítica y también un halago. Es una crítica por cuanto carece de su prespectiva. Es un halago porque han sabido buscar otras alternativas para tenerlo en pantalla.

Otros subtemas son la relación entre hermanos, la maternidad y paternidad, el sistema de justicia, el papel de los medios de comunicación, los efectos de estos casos en la sociedad, la credibilidad, la dificultad laboral, la intimidad, la infancia, la obsesión, la desconfianza. Se hace hincapié en el daño psicológico de Dylan, como la culpa y la vergüenza. La batalla legal, la custodia de los hijos en común y la relación con Soon-Yi, hijastra de Farrow, son otros subtemas tratados en Allen v Farrow.

Allen v Farrow, imagen cortesía HBO

La guerra mediática

Allen v Farrow pone a prueba qué es el periodismo y qué es un documental. Esto es una crítica y un halago, pues ha devuelto la discusión si un documental es o no periodismo. Un documental siempre hay investigación de por medio. Si se piensa que un documental es periodismo, por ende, todos los directores son periodistas. Caer en este argumento resulta contraproducente, más por la profesión del periodista. ¿Cómo se defiente el documental de esta premisa? No lo hace, deja que sea el espectador quien tome una decisión.

Otra crítica apunta a que Ronan Farrow (quien fue clave en la exposición del caso Weinstein) tuvo la intención de manipular el documental para desprestigiar a su padre. Los directores y el propio Ronan han expresado que el Allen v Farrow desea desmontar el discurso repetitivo que está en los medios de su hermana y su madre. Y para ello se vale de audios y videos caseros, documentos oficiales del caso, videos de los medios en esa época (y actual) y entrevistas a los involucrados

Sobre Mia Farrow, también recaen las críticas por presentar sus habilidades maternas y no en los defectos. Incluso por las redes sociales, han habido rumores sobre el fallecimiento de tres de sus hijos adoptivos vinculados a un mal ejercicio de la maternidad; a lo que Mia tuvo que declarar lo contrario. Y sobre esto apunta, una vez más, la línea editorial de Allen v Farrow. Esta visión de la Mia Farrow como la arpia manipuladora de niños con sed de venganza, es sustituída por una mujer vulnerable, ingenua, temerosa de la confianza, aislada y a la vez protectora de sus hijos.

El espectador estará atento, más que las palabras de Mia, a las consecuencias que padeció durante y después del juicio. Su situación laboral, el acoso de la prensa, el menosprecio de la industria, la mala reputación son algunos de los padecimientos de la actriz y filántropa. Lo mismo sucede con Dylan. Luego del juicio, ella tuvo que lidiar con la relación familiar fracturada, su trauma, sus proyectos de vida. Lo que cuenta ella ante las cámaras es una muestra al espectador de que también, de alguna forma, puede sucederle alguna situación similar. Allen v Farrow humaniza el idealismo en torno a las celebridades y sus familiares. Esto es un halago.

Trailer del documental Allen v Farrow. Video cortesía de HBO

Conclusión

La línea editorial de Allen v Farrow es simple: los directores creen en Dylan. Y esta línea editorial busca imponerse sobre el gran narrativa que ha elaborado y articulado Allen durante todos estos años. Por tanto, no es de extrañar que los directores no se importaran con la ausencia del director. Y es que para el espectador, la construcción final del discurso de Allen v Farrow justifica la parcialidad: el documental es la voz de Dylan, tantas veces desprestigiada e ignorada. En la tercera década del siglo XXI, la mirada es direrente de los sucesos y esta generación no es tan complaciente ante los abusos. Un aplauso a los ejecutivos de HBO que sabían el riesgo al que se exponían con este documental ante la industria tan ligera de moral con sus propios miembros. Este es el mayor halago de Allen v Farrow.

Para saber más sobre la fucha técnica de Allen v Farrow, haz clic en IMDb.

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