Remakes: el caso de Aladdin

  • Aladdin (2019) es dirigida por Guy Ritchie.
  • Está basada  en  la  película  animada  de  1992  y  a  su  vez  del libro Las  mil  y  una  noches.  
  • Cuenta con la actuación de Will Smith.
Aladdin (2019), imagen cortesía Walt Disney Studios

Alice in Wonderland (2010) , la versión de La Bella Durmiente a través de Maleficent (2014), Cinderella (2015), The Jungle Book (2016), Pete’s Dragon (2016), Beauty and the Beast (2017) y Christopher Robin (2018) son algunos remakes de Disney. El 2019 ha sumado otras a la lista, entre ellas Aladdin (2019). Conviene aclarar ciertos términos que son usados de manera indiscriminada:

  • Remake: nueva versión o adaptación de una película. Puede ser exacta o contener algunos cambios, de acuerdo a la visión del director; siempre y cuando se mantenga la esencia de la película original. Se mira con recelo porque suele etiquetarse con falta de originalidad.
  • Live-action: película que utiliza personas y objetos reales para sustituir a los animados. Un ejemplo de ello es 101 dálmatians (1999), un live action de One hundred and one dalmatians (1961), película animada de Disney. En el live action no se incluye imágenes hechas por computadora porque su propósito es el realismo.
  • CGI: imágenes generadas por computadora, sin importar el software. Por tanto, a la película que contiene animación por computadora, se le denomina CGI.
  • Mixtos: se puede mezclar Live-action con CGI.

Aladdin

Aladdin, imagen cortesía Walt Disney Studios

Muchos cuestionaron la decisión de un remake de Aladdin (1992) por el personaje más emblemático de la película: El Genio. El motivo de tales cuestiones no solo tenían que ver con el posible rasgo artificial del CGI sino por la irremplazable actuación de Robin Williams. Ni el anuncio de Will Smith como El Genio aplacó el escepticismo hasta el estreno. Solo frente al producto final, las cuestiones tomaron forma de argumentos.

Aladdin (2019)  es una película mixta: mezcla el live-action con CGI (El Genio, Abu, Rajah, Alfombra, Yago, La cueva de las maravillas y un sin fin de escenarios). La visión de Guy Ritchie pretende hacer un homenaje al cine de Bollywood, al teatro musical de Broadway y el respeto a la cultura árabe. De las tres, la que cumple el objetivo es la de la cultura árabe: ya no hay espadas ni alguna otra arma blanca que pueda ser asociada aquella con la violencia (fue una de las críticas a la animación de 1992).

La visión de Aladdin de Ritchie está llena de color, música y una buena dirección de arte en cuanto al vestuario; pero los planos y movimientos de cámara han eliminado el realismo del espacio, pues se percibe el set que fue construido de manera exacta para imitar la trama presentada en 1992. En cuanto al CGI, el mayor error recae en la desproporción del Genio en su faceta azul, responsabilidad no solo del director sino también del departamento de postproducción y de los efectos visuales.

En cuanto al guion, los subtemas abundan con la introducción del feminismo en el poder político ante una Jasmine Sultán, la discusión sobre la tradición y la experiencia en el gobierno, la pobreza, el amor, la amistad, el deber, la ambición, la riqueza y la inteligencia. Se mantiene el tema de la historia que es la libertad, reflejado en los deseos de Aladdin y El Genio, que se debaten entre el egoismo y la solidaridad. El guion ha querido ampliar el perfil de algunos personajes y se agradece el cambio con el Sultán, de gordinflón y tonto a un anciano sabio. En cuanto a Aladdin, Jasmine y Jafar, se han visto limitados pues han guardado semejanzas con el referente animado y quizás fue el peor castigo para los actores (en especial con Jafar y Aladdin, por su poco desarrollo emocional). La escena inicial donde El Genio humano canta en el barco es la peor revelación de la trama, ya el público sabe quién es debido a la campaña previa de marketing para promocionar a Will Smith y a la película. Entre las novedades destaca la introducción de Dalia, la dama de compañía, y la canción de Jasmine buscando ser escuchada.

La cuestión con Aladdin es si el siglo XXI podía brindar algo más que los efectos visuales o la posibilidad de una mujer Sultán. Cabria preguntarse si también la elección de Guy Ritchie como director fue la correcta porque no hubo aporte creativo. Will Smith lleva en sus hombros el peso de la película con su carisma y talento musical. En este sentido, el síndrome de la nostalgia de la que padece la actual generación es aprovechado por Disney para presentar un remake fiel de la Aladdin de 1992. Eso es Aladdin en el 2019, una copia y nada más.

Aladdin (2019), trailer cortesía de Walt Disney Studios

Para conocer la ficha técnica de Aladdin, haz clic en IMDb.

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