13 reasons why: el desastre

  • 13 reasons why (2017) es creada por Brian Yorkey (premio Pulitzer).
  • Es transmitida por Netflix.
  • Está basada en la novela del mismo nombre de Jay Asher (quien también es productor de la serie).
  • Cuenta ya con tres temporadas y una de las productoras ejecutivas es Selena Gomez.
13 reasons why, imagen cortesía Netflix

13 reasons why es una serie famosa. Su popularidad se basa en la primera temporada, en la novedad que traía al presentar temas considerados tabú y que padecen a diario los adolescentes: el suicidio y el bullying. Apoyados en dos formatos de fotografía, y considerando que la protagonista narraba quiénes fueron (para ella) los causantes de su decisión, atrajo el morbo de parte de la audiencia. Lo que suponía el fin del seriado se convirtió en la caja chica de Netflix para dar rienda a tres temporadas más. Como se puede esperar, una vez superado el texto, el tema de la serie tomó otro rumbo y existen 13 razones por las cuales la tercera temporada es débil:

  1. Narradora en off desconocida. La voz en off pertenece a un nuevo personaje (Ani Achola), cuyo inglés es británico. No se comprende la decisión del creador de introducir un nuevo personaje (y con este acento) para narrar los sucesos de la tercera temporada. Es probable que la decisión esté basada en la imitación el éxito de la primera temporada, cuya narradora era la protagonista. En este caso es un personaje secundario que resulta molesto: juega a la detective, se desconocen sus intenciones, presume que conoce mejor a los demás. Estos rasgos la hacen ver más como un dios, un narrador omnisciente, cuando ni siquiera es testigo. Era preferible escoger a otro personaje como Jessica, dada la relevancia que tuvo en las anteriores temporadas.
  2. La repetición del mismo formato de fotografía y opening credits de la primera temporada. Puede que algunos justifiquen esto como un sello de la serie pero cuando repites la fórmula, puede convertirse en un arma de doble filo. La fotografía tiene dos paletas de colores que si bien ayuda a ubicar la narración en dos tiempos (pasado y presente), la distinción de la imagen refuerza lo tedioso del ritmo de narración de la historia.
  3. Los trece episodios (de 54 minutos cada uno). Se deduce que el fin era generar misterio y suspenso a la premisa del asesinato de Bryce Walter. Al final, no generó misterio sino aburrimiento. Podría reducirse el número de episodios ya que el formato 13 se ajustaba a la historia de la primera temporada: 13 por cada causante del suicidio de Hannah Barker. En la tercera, 13 episodios son una pérdida de dinero y se percibe como un alargamiento forzado de la trama.
  4. La confusión de la acción con el tema. La acción en la tercera temporada es el asesinato de Bryce Walker, el violador de Hannah Barker (primera temporada), pero no es el tema y así quisieron venderlo. En el final de la segunda temporada se deja implícito que Bryce evade la condena gracias a las influencias de su familia adinerada; pero esto dejó una serie de críticas en torno a la justicia y la ética de la historia. Para subsanar ese punto, el creador se concentró en el asesinato de Bryce y en una lista interminable de subtemas que introdujo. Uno de esos subtemas fue la posible redención de Bryce, mejor llevado por el propio actor que el planteamiento del guion. Sin embargo, esta acción y el posible subtema de la redención, tomó un giro sorpresivo cuando culmina la serie. El último episodio contiene el trasfondo del tema: la mentira.
  5. Sustituir el tema del bullying (que pasó a ser un subtema) por la mentira, trajo como consecuencia un dilema moral, que es el verdadero fin de la tercera temporada. Atrás quedó la época de tocar temas tabú para el público adolescente como una manera de exponer sus padecimientos. Ahora es trastocar el sentido de la justicia en favor del encubrimiento de un crimen. Y aunque parezca que es a Tyler a quien encubren, en realidad es a Alex como el asesino de Bryce. Y aquí me detengo un momento porque es importante resaltar que en todos los episodios hay mentiras. Mentiras a los padres, a los amigos, a las parejas, a los profesores, a los policías. Y está bien plantearlo siempre y cuando exista una conclusión sobre el tema. Jamás se puede estar de acuerdo con la mentira como un valor de la amistad. ¿El fin justifica los medios? No pero la serie lo ha planteado así y representa un peligro, en especial si el espectador adolescente cree que la serie refleja su mundo. Terminó la tercera temporada igual que la segunda: con cuestiones en torno a la justicia y la ética.
  6. Los subtemas que son tratados de manera superficial, solo por estar en boca de la presa. Tenemos como temas las drogas (incluye esteroides), culto al cuerpo atlético, el cuerpo femenino, el sexo, la homosexualidad, la amistad, la relación parental, el divorcio, la redención, la culpa, el feminismo, el deporte, la justicia, el derecho, la inmigración, los latinos, embarazo adolescente, la masturbación, la violencia, el bullying, la agresión, las armas, los celos, el aborto, la venganza. Lo peor de la serie es que el bullying, la verdadera raíz de la novela y la primera temporada, es tratado como subtema. Las mejores escenas de la tercera temporada giran en torno a Tyler, cuando confiesa el abuso que sufrió a Clay, Jessica y Bryce.
  7. La oportunidad de tratar con seriedad el tema del bullying desde el victimario y los posibles tratamientos, quedaron minimizados al igual que el de la víctima y la superación del trauma. La responsabilidad de algún efecto colateral en la realidad es reflejado en un micro de 20 segundos, con los principales actores, que hablan sobre acudir a sitios especializados o dirigirse al enlace web de la serie si se ven afectados por el contenido de la trama. De esta manera, los productores se lavan las manos ante las repercuciones y los comentarios negativos que trajo la escena del suicidio de Hannah, expresamente gráfico y que viola los reglamentos del cine y televisión a nivel mundial. Lo mismo ocurrió con la violación de Tyler.
  8. Personajes adultos acartonados y con poca visibilidad en la pantalla. Y los adolescentes tienen la apariencia de jóvenes entre 25 y 30 años.
  9. Sobreexageración del género de drama adolescente. Poco éxito en el género del suspenso.
  10. Error de planteamiento de los perfiles de los personajes que contrasta con el de las anteriores temporadas. Mencionaré solo dos ejemplos: Jessica y Justin. En la primera temporada, Justin fue el novio de Jessica y no evitó que su mejor amigo la violara. Para hacer a Justin menos patán, ya que el actor (Brandon Flyinn) es admirado por el público, le dan una adicción a drogas, además de inestabilidad familiar con una madre drogadicta, padre ausente, abuso sexual a los 5 años y su experiencia de vivir en las calles. Jessica, la porrista violada y que aplicó el bullying a Hannah, ahora es una feminista acérrima, presidenta del centro estudiantil, testigo de un asesinato y es la novia de Justin. ¿Cómo Jessica vuelve a juntarse con el cómplice de su violación solo porque es adicta al sexo? No lo sabremos.
  11. Diálogos aburridos, repetitivos y rebuscados.
  12. Con tantos subtemas y confusión del tema con la acción, el creador no tiene claro lo que desea contar. Y hace que el producto audiovisual (el seriado) sea una pérdida de recursos y tiempo. Para contrarrestar esto, Netflix ha invertido dinero en un plan de marketing de la serie que contrasta con la nula promoción de otros seriados de su canal.
  13. Incoherencia completa de los eventos, no trascurren de manera natural.

Esta serie fue escrita por adultos que poco comprenden el drama adolescente, no han hecho investigaciones y solo se situan de acuerdo a las noticias más descatadas. Resulta exhausto forzar una historia que jamás debió existir en pantalla. Eso es lo que significa 13 reasons why y no se comprende por qué fue renovada para una cuarta temporada.

Trailer de 13 reasons why, cortesía de Netflix

Para conocer la ficha técnica de la serie, haz clic en IMDb.

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